
La UPS recibió la visita de Don Fabio Attard, rector mayor de los Salesianos y XI Sucesor de Don Bosco, en el marco de la conmemoración por los 50 años del Centro Salesiano de Formación Permanente en América CSFPA. Su visita fue un signo de comunión, esperanza y renovación del carisma salesiano en nuestros contextos; además, fue un llamado a mirar más allá de las aulas y laboratorios para reencontrarnos con la esencia misma de nuestra misión: acompañar, formar y amar a los jóvenes.
Un momento significativo de su visita fue el recorrido e inauguración del complejo salesiano Casa Beato Miguel Rúa, en San Bartolo, ubicado al sur de Quito en donde fue recibido por el P. Esteban Ortiz, director del proyecto orientado al desarrollo integral de niños, adolescentes y jóvenes en situación de vulnerabilidad.
“No olvidemos nunca a los pobres porque estamos viviendo en una sociedad donde la pobreza está creciendo; los pobres no han elegido ser pobres, pero nosotros podemos elegir ser generosos”, expresó.
La visita del Rector Mayor continuó en el campus Sur de la UPS, donde tuvo lugar un encuentro con el mundo universitario. Este espacio reunió a autoridades, docentes, estudiantes y representantes de la FEUPS quienes asistieron a un diálogo que trascendió los discursos formales para convertirse en una reflexión compartida sobre el presente y el futuro de la educación.
Durante el acto, el rector de la UPS, P. Juan Cárdenas, expresó que “La presencia del Rector Mayor entre nosotros es un signo de comunión y esperanza. Como UPS nos sentimos llamados a continuar esta herencia viva de Don Bosco. A lo largo de 31 años, hemos crecido hasta convertirnos en la quinta universidad del país, con más de 26 mil estudiantes en nuestras sedes de Cuenca, Quito y Guayaquil. Nuestro compromiso con la investigación, la innovación y la formación integral se concreta en iniciativas como nuestras tres cátedras UNESCO y proyectos internacionales como EPSULA Erasmus+”.
Don Fabio subrayó que la universidad salesiana no debe limitarse a formar profesionales competentes, sino que debe cultivar en ellos una mirada más profunda: una mirada carismática. “Educar no es solo crear técnicos o especialistas. Es ayudar a los jóvenes a descubrirse a sí mismos, a mirar con esperanza y a actuar con sentido. Tenemos en nuestros jóvenes el futuro del mundo”, dijo.
En otro momento de su visita a Ecuador expresó que “Don Bosco vivía una cultura del acompañamiento; no solo proponía una experiencia pastoral, la vivía con autenticidad. Si queremos comprender su obra, no basta con ver lo que hacía, sino entender el camino interior que lo movía. Acompañar a los jóvenes es una consecuencia de lo que somos nosotros”.
